Anton Giménez i Riba
Cuando hacia el mes de septiembre del pasado año recibimos, desde la secretaría de la FIAF, una circular y un formulario en relación al symposium sobre cine amateur que se desarrollará durante el próximo congreso en Cartagena de Indias, solicitando colaboración participación en el mismo, nuestra respuesta fué contundentemente afirmativa.
Consideramos interesante - gratificante - que nuestra federación conceda una atención especial hacia el cine no profesional, por la gran importancia que éste tiene en la recuperación de la memoria histórica de los pueblos, reflejada en imágenes móviles que, a menudo, aportan testimonios visuales inéditos de acontecimientos, más o menos trascendentes, más o menos locales, que, precisamente por ello, no fueron recogidos por las grandes estructuras de la información cinematográfica, pero que nos aportan una gran diversidad de datos que contribuyen, desde su modestia, a enriquecer el conocimiento sobre la vida y costumbres de un pasado no demasiado lejano por tanto, absolutamente contemporáneo, pero que podrían perderse en el olvido sin el testimonio de las imágenes-souvenir.
Nuestro entusiasmo ante la invitación a participar en este symposium obedece, ciertamente, a una serie de razones. En primer lugar, a la constatación de una obviedad: el interés intrínseco e indiscutible de los documentos cinematográficos de llamado cine amateur a pesar que, en mi modesta opinión que sé compartida por otros muchos colegas, sólo existe un - único tipo de cine, bueno o malo, comercial o no, científico o de entretenimiento, artístico o de investigación, de ficción argumental o de puro desahogo emocional en el apasionante espacio de la fantasía visual más desbocada, íntimo e intransferible, poético o documental, y un largo, muy largo etcétera. No son santo de mi devoción las etiquetas que, en definitiva, a veces, no siempre, se convierten en corsé que coharta la siempre deseada y deseable libertad expresiva. A pesar de todo ello, en casos muy especiales, acepto que para un mejor entendimiento se asignen nombres propios, como en el caso que nos ocupa: el cine amateur, el cual goza/padece de una especial consideración que le otorga, precisamente, su derecho a lucir esta etiqueta, eso sí con el inconveniente que representa, en ocasiones, el tener que circular por la vida con un exceso de señas de identidad. Este nombre propio, aunque peque o, modesto y tímido en sus pretensiones - en ocasiones, incluso raquíticas - ha provocado en el pasado y sigue provocando hoy día cierto menosprecio en el momento de aplicar, con la suficiente ecuanimidad para no caer en la injusticia, una correcta y adecuada valoración en la historia del arte cinematográfico.
Esta situación provoca recelos, posicionamientos intelectualoides esnobs sobre el fenómeno de la existencia, indiscutible e incuestionable, de un tipo de cine diferente - no por ello menos cine - al que conocemos por el nombre de cine amateur. Intuyo que bastantes archivos fílmicos, en todo el mundo, no están libres del pecado de soberbia, manteniendo prejuicios apriorísticos sin base científica alguna que lo justifique y que, desafortunadamente, dan paso a la aplicación de determinados criterios - restrictivos, Ąclaro! - en el momento de aplicar las normas en el interés por la recuperación y conservación de las obras cinematográficas elaboradas por esta pléyade de autores, denominados amateurs.
Por esto mismo es tan interesante la iniciativa de celebrar un symposium sobre dicha materia. Hablar sobre todo ello, pienso, puede aportarnos una mayor capacidad de entendimiento sobre las problemáticas particulares que concurren alrededor del cine amateur y del cine de aficionado (familiar) el cual, sólo para entendernos mejor, deberíamos considerar como un tipo de cine algo distinto (como un subgénero - perdón por esta terminología; a mí tampoco me gusta nada -) dentro de la genérica clasificación amateur. Es positivo que la FIAF pueda, así, asumir su liderazgo y tutelaje, también, en esta materia. Para ello, particularmente estoy convencido que sería muy conveniente la constitución de una comisión específica sobre cine amateur, en la actual estructura de Fiaf. Es una idea-propuesta ya trasladada al colega y amigo Jorge Nieto y que, espero, pueda ser presentada oficialmente y debatida en la próxima asamblea general, coincidiendo con la celebración del symposium. Sería, sin duda, una magnífica ocasión. Y una oportunidad de oro para que el esfuerzo que significa organizar el symposium no se convierta - a pesar de la importancia por sí mismo - en eso: un symposium celebrado en el contexto de un congreso y del que, con un poco de suerte, nos quede al cabo de cierto tiempo, tan sólo, un bonito recuerdo.
Si importantes son todas las imágenes documentales realizadas por los buenos aficionados, aportando valiosos puntos de vista de su realidad local cotidiana, no menos interesantes resultan las obras de ficción realizadas por amateurs, a pesar de las lógicas dificultades sólo superadas a base de ingenio y de una considerable aportación intelectual al servicio del lenguaje cinematográfico en su más pura expresión. O, cuanto menos, administrando grandes parcelas de libertad creativa, al no existir las cortapisas ni condicionantes propios de los intereses económicos en la industria del cine.
Precisamente es este tipo de cine amateur - obras de ficción ejecutadas con gran esmero, ganadoras de premios tanto en concursos nacionales como internacionales - el que pretendemos presentar en el symposium, cobijándonos en dos razones: por un lado, nuestra filmoteca viene desarrollando, desde hace cierto tiempo, una especial atención en la recuperación y restauración del cine amateur, principalmente de aquellos autores pioneros en el país. La segunda consideración, por un cierto aval moral, ya que Catalunya, Barcelona, fué la cuna del movimiento cultural que impulsó el nacimiento del cine amateur en toda España, constituyéndose en pioneros de este tipo de expresión artística y, por lo menos durante el primer período (1932-1936) - considerado como la auténtica edad de oro del cine amateur catalán, - con una clara preponderancia en el contexto internacional. Así pues, en Catalunya fue donde se inició el importante movimiento amateur y, desde un principio, una venerable institución barcelonesa (la sección de cine amateur del Centre Excursionista de Catalunya) asumió la organización del concurso nacional anual, a partir de 1932 - en ocasiones con convocatoria internacional - y, actuando a modo de federación nacional, la representación de nuestro país en la UNICA (Unión Internacional de Cine Amateur), organismo internacional que se creó gracias a la semilla ya fecundada que recibió, precisamente, para su puesta en marcha y crecimiento, en ocasión de la celebración en Sitges, población costera cercana a Barcelona, del primer congreso internacional de cineistas amateurs, en el ya lejano 1935, realizado simultániamente al IV Concurso Internacional del Mejor Film Amateur, en Barcelona, con la participación de cineistas de Alemania, Bélgica, Canadá, USA, Francia, Hungría, Inglaterra, Irlanda, Holanda, Japón, Portugal, Suecia, Suiza, Checoslovaquia, Yugoeslavia y, lógicamente, España que consiguió el tercer lugar en la clasificación por países con una de sus películas de argumento, concretamente El hombre importante, alcanzó la más alta puntuación del concurso.
En ésta primera época, la calidad de las realizaciones de nuestros amateurs fué, por término medio, de un gran nivel, con numerosos y constantes reconocimientos internacionales. Estamos seguros, por todo ello, que nuestra aportación al ya mencionado symposium, primordialmente en lo referente a la visualización de alguna de aquellas películas, puede proporcionar agradables y gratificantes minutos en la contemplación de imágenes llenas de ternura, poesía, fuerza expresiva, intencionalidad narrativa, y la utilización de simbologías llenas de buena intención - aunque hoy en día se nos antojen modestas e inocentes - realizadas siempre con gran exigencia en lo formal y en las que la aportación creativa de un minucioso y artesano montaje, otorgándole el ritmo cinematográfico necesario y conveniente, redondean la buena factura de la obra.
Debo confesar que, tras el entusiasmo evidente, se esconden motivaciones personales. El cine amateur, por tradición familiar, se convirtió en mi escuela profesional, en diferentes facetas: técnica, artística y comercial. Mi padre poseía un establecimiento, en Barcelona, dedicado exclusivamente a la venta de aparatos (proyectores, tomavistas y todos sus accesorios, película vírgen, alquiler de films en 9,5 mm., 16 y 8 mm., etc.), cuyo rótulo comercial, Cinematografia Amateur, además de suficientemente explícito, se convirtió en el punto de encuentro obligado de todos los aficionados de la ciudad. Además, se realizaba el revelado de los films en blanco y negro reversibles. Mis primeros pasos transcurrieron entre aparatos - cuántos Pathé Baby llegué a vender!, - películas, metol e hiposulfito. Mi actual dedicación profesional desde hace trece años, al servicio de la Filmoteca de la Generalitat de Catalunya en Barcelona, ha sido posible gracias a la culminación de toda una trayectoria que tuvo sus raíces en el cine amateur.
Existe otro motivo todavía más trascendental, que tiene que ver con mi propia existencia. En 1934, que fué uno de los más importantes para los pioneros del cine amateur catalán, se estaba gestando el guión para una película. Fué la que al año siguiente (1935) consiguió los máximos laureles. Me refiero a la ya mencionada El hombre importante, su obra más sobresaliente y la última que realizó (el estallido de nuestra querra civil, más bien incivil, - 1936/1939 - cortó muchas cosas, incluso aficiones). Para el rodaje del film precisaba de una protagonista femenina. Su hermano, que ya tenía concedido el papel de protagonista masculino, propuso a una amiga suya alumna, como él, de la Escuela de Bellas Artes. Con ellos dos se llevó a cabo el rodaje del film. El realizador, poco a poco, día a día, con la mirada tímidamente escondida detrás del visor del tomavistas Paillard de 16 mm., se fue enamorando de su "estrella". Iniciaron el preceptivo noviazgo, interrumpido por los fatídicos hechos de la guerra, finalizada la cual, a mediados de 1939 contrajeron matrimonio. Al año siguiente, en el mes de julio, nació su primer hijo: YO. Así pués, puedo afirmar (lo hago y con orgullo) que soy hijo de una película amateur. Son necesarios más motivos?